lunes, octubre 21, 2024

Viaje al centro de Londres

Ayer manejé hasta el centro de Londres. Fueron 36 minutos con Dana a mi lado y los nenes atrás. Manejar por la izquierda (con el volante a la derecha) me demanda un nivel de concentración relativamente importante. No puedo conducir en modo “piloto automático”. Tengo que recordarme permanentemente que debo tirarme al centro del carril para alejarme de los autos estacionados a mi izquierda, aunque eso signifique hacer finitos con los autos que vienen en dirección contraria. En los cruces a la derecha tengo que ser intencional y girar abierto para no meterme a contramano. Los semáforos me recuerdan que el verde no es una carta en blanco si quiero girar a la derecha, sino un permiso condicional para posicionarme en el centro del cruce hasta que los autos que vienen en dirección contraria me permitan terminar el giro.


Manejar al centro de Londres, y no simplemente a la escuela de León o a otros barrios periféricos, añade una capa adicional de estrés. Siento que en el centro las reglas son más estrictas, que hay más cámaras, que hay más control. Es cierto y no lo es. Hay más cámaras y hay que pagar el Congestion Charge, pero las reglas son las mismas. Y la cantidad de peatones parece ser la misma, al menos un domingo de mañana. Pero la cúspide del estrés es el final del viaje. Waze “llegó a destino”, pero yo debo encontrar estacionamiento y no tengo muy claro hasta dónde continuar ni para qué lado queda el Science Museum, nuestro destino final. Dana me ayuda con lo último. Y finalmente veo tres autos estacionados en un recoveco de la avenida. Estoy frente al Hyde Park.


Nim, el papá de Yash, compañero de clase de León, me había tirado el consejo de ir en auto y no en tube, porque los domingos de mañana “hay abundante estacionamiento al costado del parque”. El tema es que él se refería a una calle interna, dentro del parque mismo, para la cual no encontré acceso. Creo que tuve suerte de encontrar ese recoveco a menos de 50 metros del Royal Albert Hall. El recoveco tenía pintada una línea amarilla, lo cual normalmente significa que podés parar pero no estacionar. El cartel, sin embargo, decía que era zona de carga y descarga para camiones, operativa de lunes a sábado. Asumí que podía estacionar. El conductor de adelante asumió lo mismo, me dijo, así que cargamos el carrito de la bebé, les pusimos las camperas a los nenes, abrimos los paraguas y recé no ser multado.


Apenas 10 minutos más tarde, tras una caminata que implicó una esquizofrénica lucha de Noa por ponerse y sacarse la campera unas 3 o 4 veces, ya estábamos dentro del museo. Diez minutos de caminata (con paradas varias) en términos londinenses es un lujo para afortunados.


No fuimos directamente a Wonderlab porque el ticket era para las 11:30 y ahora eran las 10:30. Enfilamos para The Garden, donde los nenes pueden explorar hands on la energía hidráulica. Fui testigo de uno de esos instantes que te da la paternidad que te enternecen: al ver que un nene le sacó a Noa un botecito, León delicadamente se lo sacó al nene, le explicó que Noa estaba jugando con él y se lo dio a la hermana. Se dio vuelta y recibió mi aprobación. Aunque pensé: ¿Estoy en lo correcto? ¿No me estarán mirando los padres del nene? ¿Capaz que estoy incentivando cierta conducta patoteril? Nos fuimos al café.


Me dolió ver que un tremendo wrap de pollo valía, en el café del museo, lo mismo que un triangulito de poronga en Waitrose (esos sándwiches de miga secos como Leo Masliah en entrevista de la tele). “Por eso comprás los implementos en casa y armás los sándwiches vos”, me explicó Dana. Bebí mi primer café del día y comí mi segundo sándwich de jamón y casa (armado en queso).


Raudamente encaramos para el Wonderlab, con esperanzas de que fuera el Refugioland para nosotros los padres. “Podés pasarte la tarde entera ahí”, me había comentado Nim. Wonderlab es una sala interactiva donde los nenes exploran con juegos sobre el mundo de la ciencia. Por ejemplo, exploran la fuerza de la fricción tirándose de tres toboganes: uno con césped sintético, otro de plástico y otro de metal. León exploró. Vaya si exploró. Creo que sacó cuántos milisegundos demora cada tobogán.


El lugar mantuvo entretenidos a León (casi 7) y a Noa (2 y medio) unas 4 horas. Para mí, el summum fue el show. Porque además de los juegos, todo el tiempo los explainers hacen demostraciones en distintas partes del laboratorio, lo cual da unos 10 minutos de respiro a los padres. El show central redobla la apuesta con 20 minutos de entretenimiento en un recinto separado. León estaba muy ocupado con su exploración de la fuerza de la fricción por tercera o cuarta vez, y demostraba muy poco interés en el show. Así que fui yo solo con Noa.


Rachel la explainer salpicaba sus explicaciones con un poco de humor para adultos (“necesito un voluntario para sentarse en este alfiler”). Yo me preguntaba qué pasaría en ese momento por la cabeza de Noa, que más allá de devorar un sándwich de manteca de maní, no entendía (supongo) nada de lo que estaba pasando y sin embargo seguía atentamente los resultados de las explosiones químicas. En ningún momento pidió para irse ni dio señales de aburrimiento. Veinte minutos de pausa. Veinte minutos sentado. Veinte minutos siendo entretenido y no corriendo atrás de enanos caprichosos.


León empezaba a enojarse por cualquier cosa e intuimos que el ruido, la gente y las luces de 4 horas ahora nos expulsaban. Suficiente. Algo me decía que cruzar hasta el parque antes de emprender los 50 minutos de regreso a casa podría ayudar a los nenes a liberar tensiones. Tenía razón. Corrieron, patearon hojas otoñales, se colgaron de un árbol y confirmamos que ni siquiera nosotros cuatro juntos podíamos abrazar el tronco, así de ancho era.


Caminamos hacia algo que parecía de lejos un monumento budista pero al acercarnos descubrimos el Prince Albert Memorial. Sugerí rodearlo, y en ese corto paseo se prendió la lamparita de mi curiosidad. Quién fue el príncipe Albert y quién fue la reina Victoria. No sé nada de ellos, pero después en casa Wikipedia me dijo cuáles fueron los años de la actividad de la pareja: casi todo el Siglo XIX. O sea, la cúspide del poder y expansión del imperio británico. Ignoro aún las características del reinado victoriano, pero intuyo que haber sido la monarca durante tal período será suficiente para justificar cierta devoción de su pueblo y un tremendo monumento en el centro de la capital.


Lo que me llamó la atención fue la sensación de continuidad. Hay algo del centro de Londres que se siente diferente (técnicamente estábamos en South Kensington, que aunque no es Westminster ni Chelsea, es parte del centro). El panorama desde el Prince Albert Memorial hacia el Albert Royal Hall es impresionante y resume un poco la grandiosidad de la arquitectura céntrica. Manhattan. Y sin embargo, llegué a casa casi sin darme cuenta que había recorrido desde el centro hacia la periferia. Waze no me llevó por autopistas sino por calles y avenidas, y todo se veía igual. Las mismas señales de tránsito, la misma densidad de autos y gente, el mismo ancho de las calles. Yo esperaba un cambio un poco más brusco, o por lo menos más perceptible. Salir de un centro atestado, tomar una autopista y salir hacia una periferia vacía y verde. En lugar de eso, Waze me llevó por un entramado urbano homogéneo.  El centro de Londres es el verdadero Londres, pero no es diferente de la periferia. Sí lo es.


No nos multaron.



viernes, agosto 26, 2011

El progresismo orientalista de Marrakesh Express



Indecisamente pero con determinación, Marrakesh Express (Hideous Kinky) es una película orientalista. Si bien camina por la cornisa que divide la expresión de los deseos encontrados de los occidentales hacia Oriente (fascinación y rechazo, amor y odio, comprensión e incomprensión, etc.), no deja lugar a dudas de qué lado de la cornisa prefiere saltar: del de Occidente.

La película de 1998 dirigida por Gilles MacKinnon y protagonizada por Kate Winslet es reflejo de la obsesión de Occidente por Oriente, esa obsesión que dilatada pero frecuentemente vuelve a las pantallas de cine, como el "retorno de lo reprimido" (Freud). La película parece querer vencer los demonios del orientalismo, y sin embargo pierde la pulseada contra sí misma. Julia (Winslet) es convincente a la hora de enumerar los problemas existenciales que hacen la vida en su país un laberinto sin salida, de la misma forma que el propio film la conduce a ella por otro laberinto, cuya única escapatoria es el norte sajón.

Es que el aprovechamiento de lo exótico y el potencial de resistencia de la iconoclastia hippie conducen inexoerablemente hacia la mirada orientalista. Lo exótico es exactamente, exotismo (el mismo de siempre). Y la iconoclastia hippie queda en eso: en íconos, en una representación visual que, en este caso, al final resulta vacía.

La protagonista es occidental, por supuesto. Preciosa inglesa rubia y de ojos claros, con sus dos preciosas hijas blancas. Y el coprotagonista Bilal, amante imposible -obviamente- de Julia, un árabe occidentalizado, personaje de colores vivos (rojos, azules, verdes, blancos) que resalta con el fondo opaco de las ropas de los locales.

Los locales, representados como estamos acostumbrados a ver: una muchedumbre de morenos medio salvajes medio analfabetos, que toleran la presencia de las extranjeras bajo condición y plazo. Porque, dicho sea de paso, no dejan de ser extranjeras en ningún momento, por más que Julia coquetee con la idea de internarse en un templo sufí, o la hija Be (Bi) se convierta en "una auténtica musulmana" en palabras de Bilal, por haber aprendido en la escuela (marroquí) los cinco pilares del Islam. La película comunica cristalinamente que las occidentales no tienen lugar en la sociedad marroquí.

Tanto es así que al final, desesperada Julia por la pobreza (la pobreza de los occidentales en este tipo de películas suele ser una aventura temporal), encuentra la salvación en tres pasajes de regreso a Inglaterra (regalados por Bilal). Es decir: todo bien con Marruecos, súper divertido, nos regaló muchas anécdotas y hasta emociones, pero cuando la cosa se pone seria, allí está "Mother England", el adulto responsable.

Más allá, entonces, de la voluntarista mirada progresista, de los coqueteos con el acercamiento cultural horizontal, el film carga con la mirada hegemónica de Occidente. No se trata de racismo ni de colonialismo, sino de una fusión de ambos con muchos otros elementos contenidos dentro del Orientalismo de Said, como por ejemplo la fascinación por lo exótico.

Y todo esto le surge al director, creo yo, como una demanda del subconciente blanco. Sin embargo, es imposible que no lo haya podido discernir, por lo menos en el proceso de edición. Se trata de una decisión, indecisa y determinante.

sábado, abril 16, 2011

La casa muda: ¿miedo real en tiempo real?



Es difícil reseñar "La casa muda", de Gustavo Hernández, sin referirse al final. Así que si todavía no la viste y te jode enterarte del final, te recomiendo que cierres la ventana y sigas chusmeando en facebook.

Creo que esta película despierta ciertas consideraciones respecto a decisiones formales y técnicas que suelen tomar los directores. "EL" tema de La casa muda es que fue filmada en una sola toma. Al menos así es como se la promueve. Esto tiene problemas, por un lado, y virtudes, por otro.

Empecemos por los problemas. En primera instancia: eso de que la peli está filmada en una sola toma es mentira. Está filmada en dos tomas: luego de los créditos viene el epílogo, que es parte integral del film. Sería otro film, con otros significados, si se excluyera el epílogo. Aclarado esto, cuando me refiera a la "toma única", me referiré a la primera parte, la que precede al epílogo.

Pero más grave que la mentira marketinera es cierta incompatibilidad entre la diégesis y la forma. Si quien comete los crímenes es la protagonista, la filmación en toma única trae básicamente problemas de estructura narrativa. Como durante todo el film sólo seguimos a la protagonista, la idea de que es ella misma quien comete los crímenes y no la víctima se vuelve una idea rebuscada al extremo. No lo rebuscado de la idea es el problema, sin embargo, sino la ausencia de "carne", la completa ausencia de sugerencias que provean al espectador material como para disfrutar de la película más allá del miedito que sigue. Si al final de la peli se sugiere que hay cosas que no vimos, que mucho de lo que pasa es producto de la esquizofrenia de la protagonista, entonces esto se torna literalmente imposible, ya que no le hemos quitado los ojos de encima ni un minuto. Allí es donde la toma única, la falta de edición, le resta fuerza a la historia. Remontémonos si no a "Sexto sentido" o a "Los otros", películas de terror psicológico que también tienen una vuelta de tuerca y significado retroactivo. Allí, la edición torna verosímil este significado, hace que las piezas del puzzle encajen. En el caso de La casa muda esto no pasa. Hernández podría haber resuelto este problema de una manera muy fácil: resolviendo el primer crimen, el del padre. Creo que Hernández lo hace muy bien en el segundo crimen: cuando ella está a oscuras, tomando fotos con la polaroid y, quizá por miedo, mata a Nelson. Pero en el caso del asesinato de su propio padre, no hay nada que dé el indicio de que es ella quien lo mata: luego de ver a Laura escuchar los ruidos de arriba (el papá había ido a revisar), la seguimos hasta que abre una puerta y le cae el padre, ya muerto, encima. ¿Y en qué momento puede haberle matado ella misma? La idea de que otra persona lo haya hecho no está sugerida en el film... Creo que si el director hubiese resuelto este problema formal, los espectadores podíamos arreglarnos con el resto de la peli (los ruidos, las persecuciones, la música), a pesar de que la idea de simultaneidad sugerida por la toma única conspira contra la verosimilitud de la esquizofrenia. ¿Miedo real en tiempo real?

Las virtudes

Más allá de los problemas señalados, el plano-secuencia de más de 70 minutos es la oportunidad de Hernández de demostrar su virtuosismo en el manejo de la cámara, imitando, en cierta medida, las pretensiones de Orson Welles con la escena inicial de "Touch of Evil" (1958). De hecho, Hernández supera con creatividad y maestría los obstáculos de esta forma de filmar: traspasa alambrados, entra y sale de autos, obtiene interesantes posiciones de cámara (como una toma desde detrás de unas botellas)...



El hecho de que la vuelta de tuerca final tenga problemas de estructura no quita, sin embargo, que está bueno el hecho de que haya buscado una vuelta de tuerca. Eso es lo que hace interesante a la película, es decir, la búsqueda de un significado "humano" que vaya más allá de lo supuestamente sobrenatural, más allá del terror circunstancial.

Es una gran virtud, también, que con este largo plano-secuencia logra Hernández mantener el suspenso, algo bien difícil en el lenguaje cinematográfico, habitualmente muy apoyado en la edición. Esto se debe, en cierta medida, a que gran parte del film está encuadrado en primeros planos de la protagonista, lo cual la aísla del fuera de plano y así queda virgen el campo para la sorpresa de lo que viene desde fuera del cuadro, es decir, para explotar nuestro miedo hacia lo desconocido. La otra pata en la que se apoya para mantener el suspenso es el buen manejo de los clichés del género: ruidos, puertas, espejos, apariciones repentinas, oscuridad, fetiches, música, que cumplen su función correctamente.

Finalmente, destaco la fotografía, que nos otorga momentos de contemplación interesantes y que lleva las imágenes más allá del terreno de la historia. Más aun, teniendo en cuenta que la peli fue filmada con una cámara de fotos de alta calidad en filmación de vídeo.

En conclusión, La casa muda me parece una buena película, no exenta de problemas pero ciertamente volcada hacia un ejercicio de seriedad, interés y voluntad.

martes, marzo 29, 2011

Reus: la película que conspira contra sí misma

Antes que nada quiero aclarar un par de cosas. Primero, que me voy a salir de la temática del blog. Necesitaba un lugar para expresarme, y bueno, para eso están los blogs. Y segundo, que voy a hacer la crítica de una película después de haberla visto una sola vez, así que todo lo que diga debe ser tomado con pinzas (no entiendo cómo hacen los críticos para escribir tras haber visto una peli por primera vez, en todo caso vaya mi admiración por aquellos que saben hacerlo bien). Ni siquiera recuerdo bien todas las imágenes.

Hechas las aclaraciones, a lo nuestro. Quiero comentar sobre "Reus", de Pablo Fernández, Eduardo Piñeiro y Alejandro Pi, estrenada hace cuatro días. Para leer la sinopsis (y entender lo que viene), haga clic aquí.

A mi juicio, el film maneja muy bien los códigos del policial, e incluso cumple con la madurez técnica que hoy en día se espera del cine uruguayo. Narración, mis-en-scene, metáforas, todo se cumple con corrección impecable. Pero a medida que avanza la película, uno percibe que hay algo que le incomoda y no sabe bien qué es. Quizás haya cierta debilidad en aquellos recursos técnicos, y entonces uno se sale de la narración y se pone a pensar qué es eso que le incomoda. Y ahí está: extrañamente, lo que incomoda es que uno ha sido llevado por el film a identificarse con los explotadores y no con los explotados y marginados.

La agenda política de "Reus" trae un mensaje claro: en el mejor de los casos, una banda de delincuentes comunes y un grupo de capitalistas son lo mismo; en el peor, los capitalistas son los verdaderos culpables. En definitiva, todo esto empieza porque Don Elías (el capitalista) cagó al Tano (líder de la banda de criminales) y lo metió en cana. Amén de toda la cadena de señales que se dan a lo largo de la película, trazando paralelismos entre una y otra "banda", a través de una edición que busca trazar más las semejanzas entre los grupos que sus diferencias. Un ejemplo: cuando Don Elías pide que no aten al "pichi" que habían atrapado; corte y primer plano de su hijo "atándose" con el ritual judío de ponerse los tefilín.

Sin embargo, creo que la propia película conspira contra su propia agenda política. ¿Por qué? Porque uno es conducido a creer que los comerciantes "simplemente" buscan ejercer su oficio en paz, y es llevado a identificarse con ellos: son ellos quienes son atacados, quienes están cansados de los robos, quienes lo único que quieren es defenderse y no encuentran otra salida que la justicia por mano propia, ante la negligencia y corrupción del Estado (la Policía). En mi caso personal, el clic se dio cuando me di cuenta de que no me molestaba que llamaran de "pichi" a los miembros de la banda criminal. Había llegado a un nivel de identificación tal con Don Elías, que había naturalizado y justificado el trato que se daba a quienes, en realidad, son víctimas sociales. No sé cuántos de ustedes sintieron también que los comerciantes buscaban "sólo" defenderse, pero tengo la impresión de que la construcción visual del film lleva a muchos espectadores a percibir la historia desde ese punto de vista (a excepción, quizá, de los planchas).

Así que el film no profundiza en las raíces del problema. Más allá de que busca un balance al retratar a Don Elías como un personaje cruel que tortura y mata, falta el énfasis analítico que fundamente el mensaje de la película. Es decir, si la peli quiere decirnos que los comerciantes y los ladrones son delincuentes equivalentes, ello no encuentra sustento en la construcción de la historia, sobre todo en lo que tiene que ver con la identificación del espectador con los personajes. No hay un análisis social del fenómeno, sino uno desde la óptica de la "seguridad". La banda de delincuentes son un hecho dado, existen. La pasta base es un hecho dado, existe. Pero nada más. No hay contextualización social. A lo sumo, un recuerdo sinecdóquico a través del hecho de que el Tano está enojado porque lo cagó Don Elías.

En definitiva: las intenciones del film me parecen buenas, cómo están llevadas a cabo lo es menos.

* Una mención aparte merece el énfasis importante que se pone en los rituales judíos. Creo que como parte de los errores de contextualización social (o la ausencia de la misma), el film cae en la tentación del atractivo visual y narrativo del retrato étnico. No se observa a los comerciantes como miembros de una clase (explotadora, especuladora, egoísta) sino como miembros de una comunidad religiosa, al filo de una secta. Comprendo que es más fácil transmitir al público -en función de la narración- una oposición entre estereotipos. También comprendo todo lo que podía haberle rendido a la película la metáfora del rito de iniciación que es la Bar Mitzvá. Pero este especial énfasis en lo religioso (particularmente en lo ritual) hace que veamos en el grupo de comerciantes, no un grupo de comerciantes (de explotadores, etc.) sino un grupo de judíos. Y eso es un problema.

sábado, enero 15, 2011

La falsa rosca del títere y el titiritero

El diario israelí Haaretz publicó hoy una crónica sobre el proceso que terminó en el reconocimiento del Estado palestino por parte de Argentina, Brasil y otros países de América del Sur. Lo curioso e interesante de la crónica es que no trata en realidad sobre el proceso en sí, sino de cuál fue la conducta y el trabajo de las delegaciones diplomáticas israelíes en el continente y sus jefes en Jerusalén.

La crónica abunda en críticas a la actitud israelí, que pendula desde la ineficiencia más irresponsable a la negligencia más altanera. Ante la información de una iniciativa política palestina por obtener reconocimiento de los países latinos, los israelíes hicieron muy poco para detenerla, o bien fueron mal informados por los gobiernos de los países anfitriones.

Sea cual sea el caso, llama la atención el énfasis casi exclusivo que se pone en la acción israelí, frente a un proceso político que se encuadra por fuera de las posibilidades de control de los sionistas. La crónica de Haaretz refleja cierto halo de la clase dirigente israelí, pero también de sus críticos y en general del mainstream sionista, metonimizado genialmente ayer por el actor Tal Fridman en el programa satírico "Eretz Nehederet" (país maravilloso), mientras interpretaba al ministro de Seguridad y líder del Partido Laborista Ehud Barak: "Vinieron unos extraterrestres, me abdujeron, me insertaron un chip y me dijeron que si renunciaba a mi cargo el chip explotaría y haría volar al Planeta Tierra", contestó ante la pregunta del conductor de por qué no renunciaba a este gobierno tan derechista. Existe un grado de chauvinismo tal que no se llega a comprender la existencia de procesos políticos, culturales e históricos que están por fuera de la acción de los israelíes. Transmiten un mensaje de "todopoderosos", especialmente palpable desde la asunción de Obama y el trabajo de "raspado" que hace desde entonces Netanyahu, en complicidad con parte de la dirigencia judía de Estados Unidos.

El artículo de Haaretz citado parte de la hipótesis (no explícita) de que si los diplomáticos y sus jefes en Jerusalén hubieran sido más profesionales, podrían haber detenido el proceso. Sin embargo, el proceso de posicionamiento de Brasil como país líder e influyente en el mundo, la retomada de cierta (tibia, muy tibia) conciencia tercermundista de América Latina (lo que la lleva a estrechar alianzas con los colonizados árabes), y las iniciativas políticas palestinas, están por fuera del control israelí, o incluso norteamericano. Y es este concepto básico que, entre muchas otras cosas, obstaculiza las posibilidades de convivencia en Oriente Medio. Si la potencia regional está convencida de que puede manipular a diestra y siniestra, y según su antojo y sus intereses, todo lo que ocurre en la zona y más allá, es imposible que vea la necesidad de llegar a acuerdos de paz como única vía posible de supervivencia y convivencia. Si no interioriza los procesos regionales y globales más allá de su retórica victimizante, es comprensible que no se sienta amenazada de verdad (me refiero a una amenaza mucho más poderosa de aquella que puede ser manejada por medios militares). Y así seguirá la falsa rosca del títere y el titiritero, hasta que un día explote el escenario.

El artículo de Haaretz (en hebreo): http://www.haaretz.co.il/hasit
e/spages/1209680.html

miércoles, diciembre 22, 2010

Repaso del año

Publiqué un repaso del año de lo que pasó en Oriente Medio.

Está en la página de 180, aquí les dejo el link:

http://bit.ly/eeYH9x

viernes, diciembre 10, 2010

Yo no soy partidario de coartar la libertad de prensa, pero...

Las noticias que llegan de allá son siempre tendenciosas y más que informar, deforman la realidad. Esto influye en la capacidad de opinión de los ciudadanos: para poder opinar hay que estar bien informados, y esto es imposible si los medios de comunicación nos recortan la información, o peor aun, si lo único que hacen es mostrar solamente la cara mala de allá, ignorando selectivamente todo lo bueno que hay ahí.

Ojo, allá sí se da toda la información y todos pueden opinar, porque todos se informan, leen, escuchan y ven TV, sopesan opiniones de aquí y de allá, comparan lo que dan los distintos diarios, etc. Pero acá no. Acá no se puede hablar de lo que pasa allá, porque en realidad no sabemos nada de lo que pasa allá.

Sería interesante saber si los periodistas, al dar esta noticia, se preguntaron qué pensaría la gente de acá sobre allá. Si pusieron en la balanza el impacto que la noticia tendría sobre los que originariamente somos de allá, pero vivimos acá. ¿No les pesó ni un gramo saber que somos una minoría, y como minoría somos vulnerables?

Al parecer, no. O si les pesó, indudablemente les pesó mucho más esa cosa tan poco humanitaria que ellos dicen que es su tarea: "informar". O quizá se sacaron la responsabilidad de encima -como siempre hacen- diciendo que, al informar, ellos no tienen que hacerse cargo de lo que piensa gente adulta que tiene a su disposición todos los medios para informarse.

Ojo, no soy partidario de coartar la libertad de prensa (¡Dios me valga!) pero... ¿por qué los periodistas israelíes sólo hablan de Uruguay como el país que decidió reconocer al Estado palestino, en una medida que, como dijeron, es "anti-israelí"? En realidad, todos sabemos que los periodistas israelíes son anti-uruguayos solapados, y su odio hacia Uruguay es lo que les lleva a informar sólo sobre lo malo de Uruguay y no sobre lo bueno. ¿Acaso no hay cosas buenas en Uruguay? ¿Acaso no salimos cuartos en el Mundial? ¿Por qué no hablan del Institut Pasteur de Montevideo, o del Hospital Regional de Tacuarembó? ¿Por qué no hablan de cómo los pobladores de los cantegriles gozan de plenos derechos y pueden ir a votar cada cuatro años? ¿Por qué no dicen que Uruguay tiene un excelente modelo agroexportador que permite hambrear a los campesinos, oprimir a los obreros, hundir a la clase media y, sobre todo, pasar unas excelentes vacaciones en Punta del Este? ¿Eh, eh? ¡Porque son anti-uruguayos!

Y ya es hora que despertemos: todo aquel que informa sobre lo malo del Uruguay es anti-uruguayo.

domingo, noviembre 21, 2010

Entre Amsterdam y Teherán

Los feligreses de "la única democracia de Medio Oriente" suelen creer que Israel es un país totalmente occidental; que aquí reina la democracia, la libertad y el pluralismo.

Quienes suelen observar la sociedad en que viven con una resolución un poco más alta, destacan datos y fenómenos que están muy alejados de aquella idea. Pero creo que ninguno de los dos extremos refleja totalmente la complejidad de esta sociedad, que se ubica en algún punto del gris espectro que va de una punta a la otra.

La noticia principal de hoy en los medios israelíes fue el anuncio de la decisión de la Suprema Corte de Justicia de aceptar que, en los hechos, se mantenga la separación entre hombres y mujeres en los ómnibus utilizados por los religiosos ortodoxos.

Las empresas de ómnibus Dan y Egged, subvencionadas por el Estado, transportan al público ortodoxo a sus zonas de residencia, y esas líneas son conocidas como líneas "meticulosas", donde las mujeres tienen prohibido sentarse en la parte delantera del coche. Sí sí, en esta patria liberal, democrática y occidental.

Puede llamar la atención a quien no esté familiarizado con esta sociedad, pero aquí, donde no existe el casamiento civil (sólo el casamiento vía rabinato es legal, salvo que uno invierta ingentes esfuerzos en otras figuras legales rebuscadas como "unión legal" o casamiento civil semi-reconocido en Chipre u otro país), decía, aquí donde no existe el casamiento civil, tampoco existe el divorcio sin el consentimiento del varón. Es así que unas 120.000 mujeres, deseosas de divorciarse de sus maridos (muchos de los cuales han "desaparecido"), no pueden hacerlo porque no obtienen el sí del macho. Sí sí, en esta patria liberal, democrática y occidental.

Puede parecer extraño, pero salvo en Tel Aviv, es extremadamente difícil conseguir comida no kosher, y si no tenés transporte propio, es mejor que los sábados tengas en casa unas cuantas películas, porque no existe el transporte público (salvo, de nuevo, en Tel Aviv, donde funcionan las famosas combis-taxis). Sí sí, en esta patria liberal, democrática y occidental.

Y así podría seguirse, con muchísimos ejemplos que dan cuenta de los problemas de la unión de Estado y religión, un tema archiconocido, estudiado y discutido.

La cuestión es que también existe el otro Israel. La famosa "burbuja de la calle Shenkin", en Tel Aviv, donde el orgullo gay y los fashion victims comparten escenario. Las fiestas rave ilegales, donde prolifera el amor lisérgico e hinduista. Las comunas. Las organizaciones anarquistas. El equipo de fútbol socialista Hapoel Katamon. Etcétera.

Israel es todo eso junto y al mismo tiempo. Amsterdam puede quedar cerca, pero Teherán también.

martes, octubre 26, 2010

El fascismo latente

Varios proyectos contra la libertad de expresión y el pluralismo esperan ser aprobados por el gobierno de Netanyahu.
Nota publicada en Portal 180: http://bit.ly/FascismoLatente

miércoles, octubre 20, 2010

Alemania 1935, Israel 2010

Nurenberg, Alemania, 15 de septiembre de 1935. El gobierno de Adolf Hitler aprueba las Leyes de Nurenberg, por las cuales se establece quién pertenece a la "raza" judía y quién a la "raza" alemana o aria. Los alemanes pasan a ser "ciudadanos del Reich" y los judíos, "nacionales", o ciudadanos de segunda. De acuerdo a estas leyes, los judíos ya no pueden ser profesores en la universidad, ni ejercer como médicos en hospitales no judíos, ni contratar mucamas alemanas menores de 45 años, ni sentarse en los bancos públicos destinados a los arios, entre otras perlitas.

Jerusalén, Israel, octubre de 2010. Un legislador de la oposición, del partido fundado por Ariel Sharon, Kadima, y con apoyo de legisladores del gobierno, decide congelar momentáneamente un proyecto de ley de su redacción por el cual se prohibiría a los "residentes" palestinos de Jerusalén Oriental ejercer como guías turísticos. Gideon Ezra (así se llama el legislador) explicó que el congelamiento se debe a las conversaciones de paz directas emprendidas desde hace un mes entre Israel y palestinos, con las cuales, dice, no quiere interferir.

El proyecto de ley que dio a conocer ayer el diario israelí Ha'aretz recoge de la exposición de motivos: "Habitualmente existen discrepancias con respecto a cómo exhibir los sitios turísticos de Israel desde el punto de vista histórico, religioso, cultural y más (...) Parte de los habitantes de Israel, como por ejemplo los habitantes de Jerusalén Oriental, tienen 'doble lealtad', al votar también en las elecciones de la Autoridad Palestina. Estos habitantes exponen a veces posturas anti-israelíes ante sus grupos de turistas. Para asegurar que los turistas reciban el punto de vista nacional israelí, se propone establecer que las agencias de viaje y todo cuerpo que organice paseos a turistas extranjeros, se encarguen de que esos paseos sean acompañados de un guía de ciudadanía israelí, el cual tiene lealtad institucional al Estado de Israel. La necesidad de preservar el interés nacional de exhibir a Israel de una forma apropiada está por encima de otros intereses".

La norma, de aprobarse tal cual está redactada, se aplicacía a grupos superiores a 11 turistas o a grupos inferiores a 11 turistas que viajaren en más de un vehículo.

Más allá del daño económico que esto causaría a unos 300 guías palestinos de Jerusalén Oriental, hay cuestiones mucho más profundas que reflejan ciertas tendencias en la sociedad israelí del Siglo 21. El análisis sería interminable, por resultar demasiado destacado el uso de términos como "interés nacional", o "lealtad" a un Estado. Quien haya estudiado un poco de historia tendrá presente que una de las características salientes del fascismo y del nazismo era el poner los intereses nacionales por encima de todo, incluso de los derechos del individuo. Y quien no haya estudiado nada de historia, habrá leído el párrafo que abre este post: en la Alemania nazi había ciudadanos de primera y "nacionales" de segunda; en el Israel de Netanyahu hay ciudadanos de primera y "residentes" de segunda. Y este tipo de cosas golpean más al propio Israel que a los directamente damnificados.

¿Cuál es el interés nacional? ¿Qué significa lealtad? ¿Qué significa exhibir los sitios históricos de manera "apropiada" o de manera que represente el "interés nacional"? ¿Qué significa exhibirlos de una manera "anti-israelí"? Es muy probable que mucha gente que conozco exhibiría estos sitios históricos desde una perspectiva que el redactor de esta ley -y sus acólitos- considerarían "anti-israelí". Son gente que ostenta ciudadanía israelí. Pura, aria, judía. Leales, al menos en lo formal. A no ser, claro está, que se implementare el siguiente paso natural, o sea, controlar qué ciudadanos pueden ejercer o no ciertas actividades, según sus ideas (de lo cual, al parecer, no estamos muy lejos).

¿No es acaso el pluralismo y el debate de ideas un "interés nacional" para este legislador y gran parte de la población israelí? Si el "interés nacional", visto desde una perspectiva estrecha y nacionalista, está por encima del pluralismo, el debate de ideas y la libertad de ejercicio económico, ¿tiene derecho Israel a autodenominarse "país democrático"?

Poniéndome en una postura que no me agrada, la del neoliberal que domina por estas tierras, pregunto: ¿No era que el mercado regulaba todo? ¿Así que es necesario que el Estado intervenga? ¿Y los derechos y las libertades (sobre todo económicas) para todos? ¿Y la "paz económica" propuesta por Netanyahu hace un par de años?

Mientras, el consenso israelí mantiene el discurso de la "Jerusalén capital eterna e indivisible del pueblo judío". Esa es la capital que quieren. Una capital con "ciudadanos" y "residentes", categorizados según su origen nacional y su "lealtad". Sin dudas, una capital europea en Medio Oriente. Nurenberg 2010.

sábado, octubre 16, 2010

La historia de Gilad Shalit vuelve al centro de los reflectores

A propósito del malgasto de energías en negociaciones que tan popular es en Medio Oriente, y salvando las distancias con el contenido del post linkeado, se informa hoy en el diario Ha'aretz sobre el reinicio de las negociaciones entre Israel y Hamás por la liberación del soldado israelí Gilad Shalit, por un lado, y de prisioneros palestinos, por otro.

Shalit fue capturado el 25 de junio de 2006, y desde entonces las negociaciones han ido y venido, con distinta temperatura cada vez. Ya se pasó por el "tibios contactos", por el "intensas negociaciones", por el "están muy cerca de llegar a un acuerdo" y por el "parece que esta vez sí". Todas situaciones muy distintas entre sí, pero que tienen un común denominador: su carácter novelesco.

El rasgo que más resalta en las noticias respecto a estas negociaciones es siempre su estructura narrativa: el principio de las negociaciones (hoy en día estamos, otra vez, en ese punto), luego el desarrollo, el anuncio del posible desenlace y, finalmente, el desenlace.

Esta estructura hace que cada vez que se reinician estas negociaciones uno experimente una sensación ambigua: por un lado, cansancio del tema, y por otro, fascinación por el relato. Otra vez vamos a ver todos los días algún pedazo de noticia sobre el asunto, y podremos ver cierto desarrollo linear (aunque con regresiones, elipsis y expansiones) sobre una historia que ya se ha vuelto circular.

miércoles, octubre 13, 2010

Malgastando energías

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No son tan cursis quienes sostienen que el Medio Oriente es mágico. Hay algo de verdad en lo que dicen. Hace un par de días regresé de un viaje "escapada" a Sinaí, en Egipto, y cuando evoco la imagen de la bóveda azabache viva, llena de estrellas fugaces y otros meteoritos, lo confirmo. En esos momentos pensaba en las imágenes generadas por los cuentos de "Las mil y una noches", pero la presencia en la nuca de la conciencia orientalista me reprimía y me reprime.

Orientalismos e imperialismos aparte, hay ciertas situaciones que se presentan como metonimias explícitas (¡vaya oxímoron!). Apenas llegados a Nuweiba, teníamos que concertar el precio del jeep que nos llevaría a la Laguna. Sabíamos que costaba 200, pero -qué le íbamos a hacer- no podíamos rechazar la beduina invitación de "Jimi Hendrix" (así se hacía llamar el chofer) a tomar té en el suelo y discutir el precio.

Durante una eterna media hora Hendrix no se bajó de los 650. Después, tras amenaza física de irnos, llegamos a 300. La pregunta es, ¿para qué? Ya sabés que no somos europeos, ya sabés que más o menos nos manejamos. ¿Para qué malgastar tanta energía? Fue de esas situaciones en las que ambas partes ya saben los términos finales; sin decirlo, ya se pusieron de acuerdo en "el precio", y sin embargo, dan vueltas y vueltas sólo por deporte. Si esto no les recuerda al conflicto de esta región, pues aquí les refresco la memoria. Medio Oriente es mágico.

lunes, octubre 04, 2010

Diez años de la Segunda Intifada

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¿Alguien se acuerda de octubre de 2000? El primer día de ese mes visitó Ariel Sharon el Muro de los Lamentos, con plena conciencia de lo que podía generar políticamente. Y lo generó: ese día (algunos argumentan que unos días antes, otros que unos días después) empezó la Segunda Intifada palestina.

Ahora recordamos una década del comienzo del levantamiento, que causó la muerte de miles de israelíes y palestinos. Yo me acordé de una forma curiosa. Había sido invitado a un partido del Hapoel Katamon, un cuadro de la D que me genera simpatía: la hinchada es la dueña del equipo y la mayoría son gente de izquierda. La cosa pintaba linda: salía un bondi desde Jerusalén, para un partido a disputarse en Rahat (una ciudad beduina en medio del desierto) un viernes (fin de semana) a las 2 de la tarde. Hablé con un dirigente amigo para combinar, y me dijo que el partido había sido pasado para esta semana. ¿El motivo? "Se recuerda una década de los disturbios de octubre 2000 y la policía teme que haya disturbios en el partido". Un partido de la D.

Más allá de lo anecdótico, la situación resalta por lo metonímico. Diez años después del inicio de la Intifada, muy poco han logrado los palestinos ante el régimen militarista israelí. Lo que más consiguieron, quizá, fue simpatía a nivel internacional. Pero a nivel de derecho de protesta, la soga se ha ido ajustando. Y esto es cierto también para los sectores de izquierda israelíes. Por allá andan varios columnistas argumentando, no sin cierto grado de razón, que Israel se ha convertido en un país fascista, donde el derecho a la protesta casi no existe y donde los disidentes son prácticamente perseguidos.


La dirigencia palestina parece haber interiorizado los resultados de la Segunda Intifada, porque la estrategia ha cambiado. Es cierto que con el muro de la separación de algunas zonas de Israel con algunas zonas de los territorios palestinos, Israel aumentó su seguridad. También es cierto que Israel perfeccionó sus muchos otros métodos de represión (inteligencia, tortura, bloqueo del transporte). Pero si hoy en día no hay atentados dentro de la línea verde (la línea de cese de fuego de la Guerra de los Seis Días, 1967), es, más que otra cosa, debido a una decisión táctica-estratégica de la dirigencia palestina.

Los últimos atentados han sido sumamente puntuales: tiroteos contra colonos de Hebrón (más allá de la línea verde) en los días de la Cumbre de Washington. Al no atacar indiscriminadamente, la dirigencia palestina vuelve a ganar más legitimidad, y a Israel se le hace difícil continuar con su discurso anti-Hamás. ¿Con qué argumento discutiría hoy en día Netanyahu el hecho de que Hamás ha detenido sus atentados en Tel Aviv?

La situación, como siempre, puede empeorar. Netanyahu y Abbas mantienen unas fragilísimas conversaciones de paz, ya no tan amenazadas por el reinicio moderado de la construcción judía en territorios palestinos, pero frágiles al fin. En caso de que fracasen, ¿volverá la violencia?

martes, septiembre 28, 2010

Una bala te trajo al mundo

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Hay historias humanas que la Historia suele olvidar. Lo que ocurrió este domingo a la noche en Cisjordania es una de ellas.

Un matrimonio colono conducía en su coche por los territorios disputados y recibieron un tiroteo de milicianos palestinos. El hecho ocurrió al sur del Monte Hebrón, la misma zona donde hace un par de semanas perdieron la vida cuatro israelíes (una de ellas embarazada), también en un ataque con arma de fuego.

Esta vez, la suerte de Neta y Sharon Tzuker fue distinta, radicalmente distinta. Neta llevaba en su vientre un niño que esperaba dar a luz hoy martes, cuando recibió el disparo en su pierna. Sharon, al volante, no detuvo el coche a pesar del balazo, hasta que llegó hasta el checkpoint y avisó de lo ocurrido. Según contó a la prensa después, cuando se dio cuenta de que no valía la pena esperar a la ambulancia, reemprendió camino, esta vez hacia el hospital.

La mujer fue atendida de inmediato, se le hizo una cesárea y el niño nació, poco menos de dos días antes de lo previsto. "No pensaba traer un niño al mundo de esta manera", comentó Sharon después. El niño, obviamente, ya es estrella de noticieros.

El atentado fue la noche anterior al fin del congelamiento de la construcción judía en Cisjordania, la cual, ya reanudada, todavía pone en peligro las negociaciones entre israelíes y palestinos. Por esta coincidencia no casual, dejo a discreción del ingenio del lector todas las asociaciones simbólicas del caso.

Nota aparte: uno de los motivos por los cuales la construcción de las colonias judías aún no se reanudó con toda su fuerza es que, debido a la festividad judía de Succot (que rememora las viviendas precarias de los judíos que salieron de Egipto con Moisés), el mercado de la construcción no está recibiendo a sus muchos obreros palestinos, que son quienes construyen las casas de los colonos judíos.

lunes, septiembre 27, 2010

Violência e Culinária I

No jargão vernacular das ruas de Israel uma orelha atenta pode escutar, no lugar do trivial ani okhel falafel ("eu como um falafel"), simplesmente ani dofek falafel, ou seja, "eu golpeio um falafel". O significado é o mesmo e é facil de conjugar! Violência, bem vinda à mesa. E bom apetite.

jueves, septiembre 23, 2010

Violencia nuestra de cada día II

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Había llegado mi hermano de visita desde Estados Unidos, y se tomó un taxi para venir a casa.

La obligada charla con el cincuentón tachero lo llevó a revelar que vive en EE.UU. y a oír que el hombre estaba dispuesto a emigrar inmediatamente, si tenía cualquier oferta de trabajo. "Dejo todo; a mi esposa, mis hijos, mis nietos, y me voy mañana mismo".

El tan conocido extremismo israelí impresionó a mi hermano, aterrizado hacía pocas horas en un país que casi no conocía, y le llevó a preguntar sobre los motivos de la excitación del tachero.

La respuesta: "Acá hay mucha violencia".

Minutos más tarde, ya a la vuelta de casa, el conductor le preguntó a un pibe si conocía la calle tal, y el pibe negó con la cabeza, lo cual llevó al taxista a repreguntar: "¿Pero vos sos de acá". La respuesta, de nuevo, fue negativa. "¡¿Y entonces para qué me respondés!?".

lunes, septiembre 20, 2010

Israel quiere enseñar a sus ciudadanos a "explicar" el conflicto en el mundo



El conflicto de Medio Oriente tiene altos grados de juego semiótico. La guerra no sólo se da a nivel físico sino también a nivel mediático. Y más allá de ideologías políticas, esté uno de un lado o de otro, sería muy difícil sostener que son los israelíes quienes, en materia de simpatía popular internacional, llevan las de ganar.

Prácticamente nadie duda de que los palestinos son percibidos como las víctimas de este conflicto y los israelíes los victimarios. Aunque llevado a extremos abstractos esto puede ser cierto, el problema radica en que, justamente, es necesario llevar el conflicto a polos en los que no se mueve realmente. Porque vista desde lejos, la cotidianeidad de esta zona puede ser percibida en blanco y negro, pero desde aquí hay muchos más grises de lo que ustedes se imaginan.

En este sentido, la campaña "Masbirim", que ha lanzado Israel hace unas semanas, podría llegar a contribuir con tironear desde los extremos hacia un centro mucho más real, o realista. "Masbirim" en hebreo significa "explicar": se trata de una campaña para que, teóricamente, los ciudadanos israelíes y los judíos de la diáspora "expliquen" el conflicto en el mundo.

Pero paradójicamente, la palabra "hasbará", que significa "explicación" y  es raíz de la palabra "masbirim", es un eufemismo de propaganda. Saber hacer "hasbará" es sinónimo de saber convencer al otro de que Israel tiene razón. Y es precisamente aquí donde el sionismo se come la cola. Porque existen extravagantes paranoicos apocalípticos que están convencidos de que toda crítica a Israel (y la imagen positiva que tienen los palestinos en el mundo) no es otra cosa que antisemitismo. Pero la mayoría razonable sabe que, en realidad, la relación de fuerzas semióticas surge de lo que subyace en la raíz del conflicto: hay un pueblo ocupante y un pueblo ocupado, un opresor y un oprimido. Y contra eso, y contra sus múltiples consecuencias diarias, no hay "explicación" que valga.

¿Y por qué digo que el sionismo se come la cola? Porque si lo que quiere es "explicar", no debería necesitar hacer propaganda. O más precisamente: quien obra de buena fe y sin violar derechos humanos, no necesita explicarle nada a nadie. Pero bueno, propaganda que no esté disfrazada de otra cosa no es propaganda, ¿no?

Les dejo el link a la página en inglés, que tiene unos videos realmente ingeniosos: http://masbirim.gov.il/eng/

jueves, septiembre 16, 2010

Zohar em Jerusalém

Quem vive em Jerusalém e usufrui do transporte público com que a cidade – mais precisamente a monopolista empresa Egged – brinda seus cidadãos está sujeito a deparar-se com as mais variadas e curiosíssimas surpresas ao longo do caminho...

Outro dia, ao tomar na rua Azza o ônibus linha 32 no sentido ao nortenho bairro de Ramot, via centro da cidade, vivenciei um daqueles momentos que fazem sentir que vale a pena morar aqui...

No suave abrir das portas do velho mercedes empoeirado modelo acordeon, aparece ao volante, música oriental de fundo, um chofer que é não menos do que um sósia, um clone, ou talvez – mais provavelmente – um fã-imitador do legendário cantor israelense de origem iemenita Zohar Argov (1955-1987).

Para brindar a tão inesperada quanto abençoada epifania, oferecemos um video do rei da música oriental israelense interpretando seu cultuado clássico ha-perah be-ganí (A flor do meu jardim) num palco jerusalemita em 1982. Que desfrutem!



lunes, septiembre 13, 2010

Construir puede destruir

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La palabra "construcción" dispara muchas asociaciones: se puede hacer crítica constructiva, construir una relación, construir una carrera, construir una imagen... pero en todos los casos el sentido es constructivo. Hay pocos ejemplos en los que construir signifique destruir. Sin embargo, estos días en Medio Oriente la palabra puede significar tanto lo uno como lo otro.

El próximo día 26 vence formalmente el congelamiento de la construcción de casas judías en territorio palestino, y ya desde la Cumbre de Washington a principios de mes se había anunciado que el tema definiría la continuidad o el cese de las negociaciones de paz (que pasado mañana tendrán una nueva cumbre, en Egipto). Los palestinos no admiten dialogar con los israelíes mientras éstos construyen dentro de lo que en el futuro sería el Estado palestino. En Israel la cosa está más compleja.

Netanyahu reunió hoy a sus ministros y se manejó con la mayor de las astucias políticas. En un gabinete colmado de halcones, reconoció que la construcción de decenas de miles de casas complicaría las negociaciones, pero el congelamiento completo tampoco tiene por qué ser la única solución. En definitiva, confirmó lo que se venía diciendo ya desde antes de Washington: Israel mantendría el congelamiento en los asentamientos "aislados" y renovaría la construcción en los grandes bloques de asentamientos.

Es que a Netanyahu el camino del medio es el que más le rinde. Presionado por Obama, debe mostrar voluntad de diálogo; tironeado por la extrema derecha, debe dar señales de que Israel es el que tiene la fuerza en el terreno. Y de paso, pone sobre la mesa cierta flexibilidad que le permitirá acusar de inflexible a Mahmoud Abbas en caso de que abandone las negociaciones.

Pero la situación es más compleja aun. La organización Paz Ahora publicó hoy un documento según el cual hay aprobados más de 2.000 permisos de construcción en las colonias judías de los territorios. Es decir, son permisos para empezar a construir el lunes 27 apenas pasada la medianoche. Lo único que los podría detener sería un decreto expreso del Poder Ejecutivo que los suspendiere. Los colonos ya anunciaron que, de pasar eso, le declararán "la guerra" al gobierno. ¿Qué hará Netanyahu?

Esta vez, el sentido de la palabra "construcción" es más ambiguo y paradójico que nunca. Si se vuelve a construir, se destruye el proceso de paz. Si se abstiene de construir, se puede dar un pasito para ayudar a construir un futuro viable. ¿De qué lado se pondrá la piedra fundamental?

lunes, septiembre 06, 2010

Feliz 5771

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Israel celebra pasado mañana su Año Nuevo. Pero hay pocos motivos de alegría. Más allá de la ausencia de paz y de los graves problemas de Medio Oriente, hoy fueron publicados los resultados de una encuesta de esas que no sorprenden pero que no dejan de indignar. Según esta encuesta, el 50% de los chicos de entre 15 y 18 años de edad no está dispuesto a tener compañeros de clase árabes.

Además, del 60% que cree que los árabes israelíes no gozan de los mismos derechos que los judíos israelíes, el 59% cree que no tienen por qué tenerlos.

¿Inquietante?

Vean esto: el 27% cree que quienes objetan la idea de que Israel sea un Estado "judío y democrático" deberían ser sometidos a juicio, y un 41% cree que se les debería retirar la ciudadanía.

¿Les suena?

Creo que quienes venimos de países del Cono Sur, así como aquellos que vivieron en otros países y otras épocas de represión, saben a qué conducen estas ideas.


Personalmente, creo que el Estado de Israel debería ser democrático pero no judío. Eso significa que casi la mitad de los gurises que dentro de pocos años tendrán una M16 en la mano me retiraría mi carácter de ciudadano por pensar diferente a ellos.

¿Preocupante?


Dejemos a los chicos un poco en paz y pensemos en los valores de la sociedad que los está educando...


¿Alarmante?


Shaná Tová (feliz año).


(Más datos de la encuesta: http://www.haaretz.com/news/national/poll-half-of-israeli-teens-don-t-want-arab-students-in-their-class-1.312479)