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lunes, septiembre 13, 2010

Construir puede destruir

Fuente


La palabra "construcción" dispara muchas asociaciones: se puede hacer crítica constructiva, construir una relación, construir una carrera, construir una imagen... pero en todos los casos el sentido es constructivo. Hay pocos ejemplos en los que construir signifique destruir. Sin embargo, estos días en Medio Oriente la palabra puede significar tanto lo uno como lo otro.

El próximo día 26 vence formalmente el congelamiento de la construcción de casas judías en territorio palestino, y ya desde la Cumbre de Washington a principios de mes se había anunciado que el tema definiría la continuidad o el cese de las negociaciones de paz (que pasado mañana tendrán una nueva cumbre, en Egipto). Los palestinos no admiten dialogar con los israelíes mientras éstos construyen dentro de lo que en el futuro sería el Estado palestino. En Israel la cosa está más compleja.

Netanyahu reunió hoy a sus ministros y se manejó con la mayor de las astucias políticas. En un gabinete colmado de halcones, reconoció que la construcción de decenas de miles de casas complicaría las negociaciones, pero el congelamiento completo tampoco tiene por qué ser la única solución. En definitiva, confirmó lo que se venía diciendo ya desde antes de Washington: Israel mantendría el congelamiento en los asentamientos "aislados" y renovaría la construcción en los grandes bloques de asentamientos.

Es que a Netanyahu el camino del medio es el que más le rinde. Presionado por Obama, debe mostrar voluntad de diálogo; tironeado por la extrema derecha, debe dar señales de que Israel es el que tiene la fuerza en el terreno. Y de paso, pone sobre la mesa cierta flexibilidad que le permitirá acusar de inflexible a Mahmoud Abbas en caso de que abandone las negociaciones.

Pero la situación es más compleja aun. La organización Paz Ahora publicó hoy un documento según el cual hay aprobados más de 2.000 permisos de construcción en las colonias judías de los territorios. Es decir, son permisos para empezar a construir el lunes 27 apenas pasada la medianoche. Lo único que los podría detener sería un decreto expreso del Poder Ejecutivo que los suspendiere. Los colonos ya anunciaron que, de pasar eso, le declararán "la guerra" al gobierno. ¿Qué hará Netanyahu?

Esta vez, el sentido de la palabra "construcción" es más ambiguo y paradójico que nunca. Si se vuelve a construir, se destruye el proceso de paz. Si se abstiene de construir, se puede dar un pasito para ayudar a construir un futuro viable. ¿De qué lado se pondrá la piedra fundamental?

viernes, septiembre 03, 2010

Israelí: yo soy tu partner

Con la Cumbre de Washington de trasfondo, la Autoridad Nacional Palestina lanzó esta semana una campaña de propaganda en la que los líderes del Fatah, el partido de Majmud Abás (Abu Mazen), hablan directamente a los israelíes y dicen: "yo soy tu socio".

Durante y después de la Segunda Intifada (2000-2005), una gran parte de la izquierda israelí se autoconvenció de que "no hay socio" del lado palestino para hacer la paz (la derecha nunca creyó en la existencia de ese socio, o al menos siempre la tuvo en el altar del escepticismo). Si el ala moderada palestina (Fatah), que había negociado con Rabin en Oslo a principios de los 90, reinició (o al menos no lo pudo evitar) en 2000 un levantamiento armado, significaba que "no hay con quién hablar".

Conscientes de ese sentimiento, los diseñadores de esta campaña la llamaron "Socios", y el mensaje central es uno: sí hay con quién hablar.

¿Cómo funciona esta campaña? En los medios de comunicación digitales más populares de Israel, como Ynet o Haaretz, han colocado banners que tienen la estética de Facebook y dicen en hebreo: "Saeb Erekat quiere ser tu partner" (Erekat es el jefe del equipo negociador palestino). También participan otros importantes miembros del liderazgo palestino.


Después que hacés clic en el banner, te lleva a la página de la campaña, donde podés ver este video:




La campaña fue lanzada por una organización israelo-palestina pro Iniciativa de Ginebra. La Iniciativa de Ginebra fue una iniciativa lanzada en 2003 por ex negociadores de ambos lados.

Ahora voy a dar mi opinión.

1. Más allá de lo inteligente en términos publicitarios, la campaña peca de naiv. ¿Dónde está Hamás? ¿Puede hoy en día resolverse el conflicto sin la participación de Hamás? ¿Se les puede ignorar? Los líderes de esa organización han lanzado esta semana el mensaje de que no se les puede ignorar, de la manera más dolorosa de todas: un ataque cerca de Hebrón en que murieron cuatro israelíes (una de ellas embarazada), y luego continuó con otro ataque similar con heridos graves y otro ataque más, con lanzamiento de piedras (también con heridos).

2. La campaña insiste en presentar a los líderes del Fatah como personas occidentales u occidentalizadas. La introducción de Erekat, el más importante de los tres, lo presenta como un académico con doctorado y docente universitario, vestido de traje y corbata. La presentación de los otros líderes es similar, y todos visten ropas occidentales.

Ya en los 50' Frantz Fanon advertía sobre el deseo patológico del colonizado de querer parecerse al señor colonial. Basta un poco de estudio de Teorías Postcoloniales para entender cómo el colonialismo (y el neocolonialismo) manipulan a los sujetos coloniales hasta convertirlos en un híbrido al que no se le permite ser negro ni blanco (Homi Bahba). En definitiva, se sabe que la occidentalización de los sujetos coloniales refleja el deseo del señor colonial de perpetuar su dominio sobre un sujeto que "no se puede manejar solo" porque no tiene las capacidades del blanco, quien tiene que permanecer como tutor.

El tema es súper amplio, pero quiero resumirlo en lo importante para el caso: la presentación de los líderes del Fatah peca al menos de inocente al creer que el conflicto puede resolverse en diálogo de Israel con la mitad "moderada" y occidentalizada del liderazgo palestino, que gobierna en Cisjordania, e ignorando a Hamás, el ala "radical" y no occidentalizada que gobierna en Gaza. Tanto Gaza como Cisjordania pertenecen a un mismo pueblo, el pueblo palestino, y ninguna de las dos mitades puede ser ignorada.

¿Ustedes qué opinan?