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domingo, enero 25, 2009

Modelo económico sustentable para la juventud eterna contra los poderes de las corporaciones

Permítaseme que vuelva a fantasear con las ideas vinculadas a la manipulación de la vida humana a través de la genética, pero La Vanguardia no da tregua.

Hoy leí la entrevista que le hicieron al gerontólogo Aubrey de Grey, en la que habla de los beneficios de reconvertir las células especializadas en células madre, es decir, el retroceso hacia la juventud.

En este post y en este otro comenté artículos de LV en la materia. La versión que De Grey expone es más moderada: aquí no podemos volar con la idea de la inmortalidad, y el especialista tampoco nos abre la puerta de la juventud eterna. Se limita a hablar de la cura de enfermedades y de "hacer retroceder" la vejez.

La pregunta de rigor que se plantea (y que le habría preguntado de haber sido el entrevistador) es: ¿el retroceso de la célula especializada a su estado de célula madre es de única vez o puede repetirse? Y si puede repetirse, ¿existe un número limitado de veces o podría hacerse indefinidamente? Y como ustedes son muy inteligentes, ya se habrán dado cuenta: intento llegar a la idea de la inmortalidad. Es que el asunto está de fondo de manera inocultable. Si se puede "restartear" las células, ¿a cuántos pasos estaríamos del "restart" ilimitado?

Más allá de todo, creo que la aparición reiterada y cada vez más concentrada de entrevistas de este tipo en un medio no especializado en la temática evidencia que lo que los propios entrevistados profetizan ("estamos muy cerca de...") es cierto: hay algo allí escondido -y no tanto- en los laboratorios del mundo que dentro de poco nos dejará pasmados.

El siguiente elemento que arroja la lógica es que cuando haya realmente algo grande ahí -si es que no lo hay ya- probablemente algunos con mucho poder y muy fuertes intereses querrán ocultarlo o, por lo menos, frenar las investigaciones, como pasa con la vacuna contra el sida.

En ese caso, y para ir más allá de la protesta, propongo que se cree algún sistema, algún modelo, que permita en un principio que, digamos, hacerse una reconversión de células sea a la vez democrático y rentable. Que los especialistas en la materia encuentren una fórmula para calmar la ansiedad de las fieras (se me vienen a la cabeza, por ejemplo, las corporaciones médicas y farmacológicas). Claro que el objetivo final es que después, en un estado avanzado de la cosa, el acceso al tratamiento sea libre, gratuito y autorregulado, en el marco de una sociedad anarquista, y justa.

Si alguien allí tiene alguna idea, que la tire para el debate.

martes, enero 13, 2009

La inmortalidad genética otra vez en el tapete

En septiembre del año pasado publiqué un post en el que abordaba la cuestión de los avances en genética en dirección hacia la inmortalidad del ser humano.

Parece ser un tema recurrente, al menos en La Vanguardia, ya que hoy publican una entrevista muy parecida a Juan Carlos Izpisúa, otro investigador.

Y cada vez que leo una de estas entrevistas no puedo evitar poner a andar mi imaginación. El investigador dice que, como especie, estamos muy cerca de vencer la muerte celular, con lo cual, en primera instancia se podrían curar muchas enfermedades que hoy no tienen cura (como reclamaba Graciela en los comentarios de aquel post mío), y en última instancia se podría alcanzar la inmortalidad y/o la juventud eterna.

Científicamente la humanidad está muy cerca de eso, según Izpisúa, y lo que resta por plantearse los "obstáculos éticos". Estoy de acuerdo que mientras el ser humano no consiga formas alternativas de alcanzar el bienestar común en situación de superpoblación, pensar en la inmortalidad del ser humano es pesadillesco: guerras, hambres, enfermedades, como apuntaba Andrea, también en los comentarios de aquel post. Pero estoy convencido de que el hombre va a encontrar la forma de colonizar otros planetas, y entonces sí, el paradigma de la existencia humana va a ser radicalmente distinto al actual (humanos eternos y dispersos por el universo). Mientras tanto, es una lástima que los descubrimientos genéticos estén más "adelantados" en este sentido que los espaciales, pues este desfasaje podría provocar mucho sufrimiento.

La entrevista a Izpicúa responde a una inquietud de Graciela: si se descubre lo que este genético dice que está por descubrirse, la muerte va a pasar a ser una opción. Resta por ver, eso sí, en qué edad nos detenemos -si es que nos detenemos- y si es revertible en caso de arrepentirnos.

¿Se imaginan un mundo en el que te encuentres con una persona de 140 años de edad con cuerpo de 20? Al menos en el campo de las relaciones amorosas y sexuales el paradigma podría cambiar radicalmente. Lo dejo a su imaginación...