lunes, octubre 04, 2010

Diez años de la Segunda Intifada

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¿Alguien se acuerda de octubre de 2000? El primer día de ese mes visitó Ariel Sharon el Muro de los Lamentos, con plena conciencia de lo que podía generar políticamente. Y lo generó: ese día (algunos argumentan que unos días antes, otros que unos días después) empezó la Segunda Intifada palestina.

Ahora recordamos una década del comienzo del levantamiento, que causó la muerte de miles de israelíes y palestinos. Yo me acordé de una forma curiosa. Había sido invitado a un partido del Hapoel Katamon, un cuadro de la D que me genera simpatía: la hinchada es la dueña del equipo y la mayoría son gente de izquierda. La cosa pintaba linda: salía un bondi desde Jerusalén, para un partido a disputarse en Rahat (una ciudad beduina en medio del desierto) un viernes (fin de semana) a las 2 de la tarde. Hablé con un dirigente amigo para combinar, y me dijo que el partido había sido pasado para esta semana. ¿El motivo? "Se recuerda una década de los disturbios de octubre 2000 y la policía teme que haya disturbios en el partido". Un partido de la D.

Más allá de lo anecdótico, la situación resalta por lo metonímico. Diez años después del inicio de la Intifada, muy poco han logrado los palestinos ante el régimen militarista israelí. Lo que más consiguieron, quizá, fue simpatía a nivel internacional. Pero a nivel de derecho de protesta, la soga se ha ido ajustando. Y esto es cierto también para los sectores de izquierda israelíes. Por allá andan varios columnistas argumentando, no sin cierto grado de razón, que Israel se ha convertido en un país fascista, donde el derecho a la protesta casi no existe y donde los disidentes son prácticamente perseguidos.


La dirigencia palestina parece haber interiorizado los resultados de la Segunda Intifada, porque la estrategia ha cambiado. Es cierto que con el muro de la separación de algunas zonas de Israel con algunas zonas de los territorios palestinos, Israel aumentó su seguridad. También es cierto que Israel perfeccionó sus muchos otros métodos de represión (inteligencia, tortura, bloqueo del transporte). Pero si hoy en día no hay atentados dentro de la línea verde (la línea de cese de fuego de la Guerra de los Seis Días, 1967), es, más que otra cosa, debido a una decisión táctica-estratégica de la dirigencia palestina.

Los últimos atentados han sido sumamente puntuales: tiroteos contra colonos de Hebrón (más allá de la línea verde) en los días de la Cumbre de Washington. Al no atacar indiscriminadamente, la dirigencia palestina vuelve a ganar más legitimidad, y a Israel se le hace difícil continuar con su discurso anti-Hamás. ¿Con qué argumento discutiría hoy en día Netanyahu el hecho de que Hamás ha detenido sus atentados en Tel Aviv?

La situación, como siempre, puede empeorar. Netanyahu y Abbas mantienen unas fragilísimas conversaciones de paz, ya no tan amenazadas por el reinicio moderado de la construcción judía en territorios palestinos, pero frágiles al fin. En caso de que fracasen, ¿volverá la violencia?

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