lunes, octubre 23, 2006

lunes, octubre 16, 2006

"Caminar sobre el agua" y "Superman"

Sigue sin decepcionarme Eitan Fox: "Caminar sobre el agua" vuelve a mostrar la sutileza con que teje sus historias. La películas de Fox son concéntricas: un tema central en un personaje central. Lo emocionante de esos filmes es que uno descubre que el mismo tema salpica al resto de los personajes y desprende subtemas. Son gotas que, para mantenerse con su tamaño original, se mezclan con otras y generan temas mixtos o complejos de interesante reflexionar. Eso sí: el tema de la homosexualidad es la columna vertebral de su obra (él mismo es gay y no desperdicia ninguna oportunidad para rendir homenaje a la cultura gay burguesa). En "Caminar sobre el agua", relata la historia de un agente del Mossad que, luego de experimentar el suicidio de su esposa ("Matás a todo aquel al que te acercás", le dejó escrito en su carta despedida), debe asesinar ("adelantarse a Dios", según él mismo y su jefe) a un moribundo nazi. El tema del filme: la reconciliación del pueblo judío con el pueblo alemán. La reconciliación de las nuevas generaciones. Del nieto gay que hubiera sido víctima de su abuelo con el israelí víctima de la inercia rencorosa de su nación. La reconciliación entre el mundo homo y el hetero. La reconciliación del judío consigo mismo como ser humano. El instante sublime y, en la mirada de Fox, esperanzador, en que desaparecen las viejas generaciones y nacen las nuevas, ya limpias de toda culpa y todo rencor. Es cierto que la mirada de Fox es muy optimista, telavivi, ingenua, pero la expone con verosimilitud. También es cierto que en algún punto la película se toca con "Munich", de Spielberg, pero Fox la creó en 2004 y el americano en 2005. Otras recomendables de Fox: "Yossi & Jagger" y "La burbuja".

Vi "Superman vuelve". Citando a Johanna Wulf, mi chica, la película tiene distintos niveles de lectura, y eso es lo que genera placer en el espectador atento. Aunque cae -necesariamente- en los clisés de la industria, "regala pastillas" (Wulf dixit) a los que alguna vez estudiaron unquesea un semestre de semiótica. Las referencias a Cristo son muy claras, pero no dejan de adecuarse al tema. La pintura del protagonista, hiperrealista, busca, paradójicamente, alejarse de la realidad. No hay necesidad de justificar los superpoderes: simplemente están, y se asientan únicamente en la hipertextualidad, en el pasado del superhombre. Del comic a la pantalla de la forma más directa posible. Sin engaños. Sin fingir que una historia de superhéroes es una historias de héroes.

Aunque la instroducción es demasiado larga, el resto de la película mantiene al espectador pegado a su butaca muerto de suspenso y disfrutando como loco de la acción y los efectos especiales (con errores, claro). Como dice la Rolling Stone, Routh encarna un Superman muy casto. ¡Pero cajaro! ¡Es lo que debe ser Superman! ¿Cómo un superhéroe no va a ser puritano? Y además, ¿cómo va a hacerle daño a un ser humano, en este caso White, el esposo de Luisa Lane? Y Lex Luthor está genial, aunque me hubiera verlo más furioso y más perverso.

Esos pequeños pensamientos que todos tenemos y los enterramos bajo la alfombra como si fueran perlas de plástico

Cuando se subió al ómnibus sabía que tenía por delante una hora y media de viaje. Quería dormir. Pero sólo pudo elegir entre los únicos dos asientos vacíos. Cuando se acercó al que estaba frente a la puerta del medio, se percató de la presencia de ella, una "amiga" de la infancia. Se habían visto una vez por semana, y fue ella quien le presentó a su primer novio. Se hizo la boluda. ¿Cómo puedo saludarla después de 20 minutos de hacerme la boluda? La respuesta fue simétrica. Dos argentinas en Israel, después de 15 años sin verse.

Fue casi en simultáneo que comenzó a irritarse y a pensar en tomar la iniciativa. Nadie le daba el asiento a la mujer con el bebé en brazos. Pero la duda la traicionó. Ese segundo de duda. Ese segundo en que se quiso levantar pero algo le recordaba que quería dormir. Irritación y consuelo al mismo tiempo. La chica a su lado le ganó de mano. ¡Justo ella! Se tuvo que fumar la cara de orto de la madre, que le decía con los ojos: "Hijaputa egoísta". Se durmió.

lunes, octubre 09, 2006

Un crisol de razas... por favor!

La sociedad israeli es muy plural. Multifacetica. Un crisol de razas. En los ocho meses que llevo aca, nunca tuve una charla con un religioso o religiosa, nunca con un yanqui sionista, con los franceses los encuentros fueron superficiales y una sola vez mantuve una conversacion digna de tal con un arabe. Los etiopies: diria que no existen mas que como paisaje de la ciudad, si no fuera porque me hice de una amiga que, de casualidad, vivio seis meses en mi mismo edificio. Los marrocanos son un asco de gritos y cadenas de oro, y los israelies "autoctonos" varian desde el deshecho radiactivo en estado puro hasta la pureza de alma. Los australianos y sudafricanos andan boyando por ahi (la plabra debe de venir de "boya", me suena que es con "y").

Con los sudamericanos todo es mas facil, aunque el espectro no se abre tanto, dado que ya hay un grupo de amigos medianamente estable. Claro que por "sudamericanos" me refiero a uruguayos, argentinos y brasilenios. Con los que estan fuera del barrio tambien esta todo bien, pero estan fuera del barrio, viste? La sociedad israeli es un crisol de razas.

Salgo el 30 de octubre de Tel Aviv y el 11 de noviembre de Madrid.